Cediéndonos un poco de su tiempo en medio de una jornada hablamos con el Sr. Félix Loayza, quien coordina la Catequesis Familiar en Señor de la Esperanza, el programa de formación para niños entre 9 a 12 años por el que reciben la primera comunión.La riqueza de este programa es que en él participan todos los miembros de la familia (de allí su nombre), buscando una formación integral para el hogar. Les ofrecemos algunos de sus comentarios sobre su programa, a inicios de su labor.
¿Qué expectativas tiene usted para Catequesis Familiar en este 2008?
En primer lugar nosotros hemos trazado este año 2008 el objetivo general de concientización de la familia, unir a la familia. Tenemos tres objetivos específicos: fortalecer a las familias a través de catequesis familiar. Que los padres sean testimonio de vida, sean responsables en evangelizar a sus hijos, que haya amor, paz, diálogo de padres a hijos. Esto es el objetivo general que nosotros hemos trazado este año 2008, todas las dieciséis capillas de parroquia Señor de la Esperanza que tienen programa de catequesis familiar. Vamos a trabajar con ese objetivo: mejorar la calidad de servicio y buscar las respectivas alternativas mejores de cómo llegar a los padres más alejados de la capilla.
¿Cuál es la labor de los padres en la catequesis familiar?
Es prepararse y a la vez preparar a sus niños para el bautismo y la primera comunión. Pero después se dan cuenta que no sólo queda en eso sino es para toda la vida. A través de las charlas se van dando cuenta de qué les faltaba, en qué estaban fallando. Algunos si son duros todavía, no cambian, pero algunos sí terminan incluyéndose en una comunidad como parejas guías, como animadores.
¿Han tenido frutos entonces?
Sí hemos tenido frutos. Justamente ahora tenemos unas parejas guías nuevas.
¿Por qué es importante que las familias participen en este programa?
Porque la célula fundamental es la familia. Es la familia que tiene que formarse, es el padre que está todos los días con sus niños. Las parejas guías y animadores no son los que catequizan realmente a los niños. Lo que hacemos es ser instrumentos del Señor que solamente transmitimos el camino, la palabra de Dios. Él es el centro. Nosotros solo somos instrumentos. Las parejas guías encaminan, ayudan a conocer a Jesús a través de su testimonio de vida a través de la palabra de Dios, entonces eso incentiva a conocer a Jesús. Por uno u otro modo se van dando cuenta qué alejados están de la Iglesia. Realmente se dan cuenta y empieza el Señor a trabajar allí y nace una semilla y ya se sienten comprometidos e involucrados para el siguiente año. Y ellos mismos se comprometen. Realmente se dan cuenta de que no están en nada en su comunidad entonces se involucran a trabajar.
Finalmente una invitación para que más familias participen de su programa.
Todavía tienen plazo, como dos semanas más. Pueden incorporarse, inscribir a sus niños, no sólo a catequesis familiar sino a todos los programas: confirmación, seguimiento, catequesis familiar y bautismo, todos los programas que funcionan. Están al servicio. Nosotros somos unánimes a eso, no sólo le puedo decir “catequesis familiar debe llevar”. Nosotros trabajamos todos en conjunto con un solo objeto: es evangelización a las familias desde las familias. Entonces les invito a ellos, que se acerquen, no se queden allí. Ellos son los padres de familia responsables, como responsables traigan a sus niños, tienen que preocuparse de dar fe a sus niños, encaminarlos en la fe de Jesús.

De los tutores su compromiso filial al programa de Confirmación pero sobre todo a Dios. Que ellos vean que realmente es un compromiso de toda la vida. Y de los catecúmenos que tengan la sinceridad de si es que no se sienten bien, que si ven que el tema no les ha llenado que pregunten. Es la única forma que puedan también aprender de Dios. Si tienen problemas, que los digan para poder ayudarles. Que tengan apertura.
Yo espero que los chicos, tal como el año pasado, logremos un buen número de los que se comprometieran con la capilla. El años pasado más o menos el 25 o 30 % de los chicos que hizo su confirmación, se quedaron y ahora están allí. Algunos medio indecisos, dubitativos, pero tienen muchas ganas y espero también este año experimentar algo así, que la mitad de los chicos que hizo su confirmación se quede.
Lo que estamos deseando es captar a los jóvenes no de una manera muy “drástica”, por así decirlo. Queremos que ellos vengan por su propia voluntad a reafirmar su fe y que obviamente terminado el sacramento pues ellos también sean los próximos agentes pastorales de la capilla.
Que tengan un encuentro con Dios, como nosotros lo hemos vivido. Que conozcan más a Cristo, que vivan la experiencia, que conozcan el Evangelio. Estando en la academia, la filosofía influye mucho. A mí, mi profe me hablaba mucho, pero no me gustaba. Prefiero la Teología. La Filosofía es más problemática. La Teología es más simple.
No queremos que los chicos cambien de vida, sino que se acerquen a Dios porque hoy la gente es muy materialista. Queremos que se les dé los instrumentos para participar en la pastoral. Como equipo (de confirmación) yo creo que esto nos ayuda en el desarrollo personal. Crecer como personas y como equipo mejorar cada día.
La experiencia pastoral y espiritual me ha ayudado mucho a fijar objetivos en la vida. Sabía que podía brindar eso como tutor de confirmación. Lo que yo espero es que los jóvenes conozcan esta experiencia, que conozcan esto y puedan usarlo para que tengan sentido en la vida. Para eso quiero dedicar este tiempo. Tengo ganas y deseo de hacerlo. Teniendo algo así, será mucho mejor compartirlo.

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